Josep Salom,

Disquisitiones Philosophiae



Nos encanta clasificarnos

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Fotografía de OpenEye.

Desde luego nos encanta clasificarnos y agruparnos. Tu eres de los míos o de los otros, estás en mi equipo o en otro, eres de mi clase o no. Somo seres sociales que tenemos una enorme necesidad de pertenecer al grupo y de ser reconocidos por él.

En el magazine de La Vanguardia acabo de leer un artículo titulado «Sin hijos por elección». Me parece patética la situación a la que llegamos, habiendo inventado términos para clasificar a las parejas que no tienen y no desean tener hijos, childfree, y a las que no teniéndolos, los desean, childless. Incluso se habla que en el mundo anglosajón hace ya años que existen espacios y urbanizaciones en las que no pueden acceder familias con niños. A los que tienen hijos les molesta que las parejas que deciden no tenerlos tomen esa elección, y los otros se sienten acosados ante la presión de los primeros.

El miedo es el sentimiento que nos mueve a polarizarnos de tal manera. En el fondo, los que tienen hijos tienen miedo de que los otros no los tengan, les molesta esa realidad porque va en contra de sus valores más básicos; les crea una distorsión mental nada agradable. Y los otros, en consecuencia, reaccionan aislándose, formando otra tribu social por miedo a que ésta, ya establecida a través de este mecanismo de clasificación perpetuo, sea aniquilada por los demás; necesitan tener una identidad propia. ¿Por qué?

¿Por qué no nos aceptamos tal como somos sin miedo y dejamos de ponernos etiquetas? Nos llenamos la boca hablando de diversidad biológica, entendiendo que la diversidad es buena, ¡que no se extinga esa especie!, pero cuando se trata de nosotros mismos, nos sentimos indefensos ante otro individuo que viste diferente, o que tiene otro color de piel o simplemente, ha decidido no tener hijos. Queremos ser todos iguales. Curioso.

Os pido que meditéis sobre esto y que intentéis hacer el ejercicio de detectar la cantidad de veces que nuestro clasificador mental actúa a lo largo del día. No es fácil, pero si lo hacéis veréis que es continuo. Y lo peor, no es bueno.

NOTA: En este primer artículo sobre el miedo, quiero agradecer a Santi López sus lecciones. Si alguna vez tenéis la ocasión de encontraros con él aprovechadlo, es un chaval muy majo.

Written by Josep Salom

Octubre 25th, 2008 at 3:03 pm

Posted in Sociología

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