Cloud Computing, la Nube que no se disipa
Ya llevamos más de dos años hablando de Cloud Computing, y en lugar de disminuir su presencia en los medios, ésta va en aumento. Sin duda esto es un buen síntoma para esta tecnología, que parece representar el nuevo paradigma de las tecnologías de la información.
El Cloud Computing, o Computación en Nube en español (también denominada Nube Computacional), traslada la infraestructura de TI y su gestión a Internet. La información y las aplicaciones se almacenan y se ejecutan en servidores de Internet, y el usuario tiene acceso a ellas a través de su terminal conectado a la red.
La Nube no es ninguna invención tecnológica, sino la evolución natural de Internet. Ésta, que esta formada por millones de equipos conectados entre sí, por fin parece que ha aprendido a utilizar esa potencia de cálculo para ofrecer los mismos servicios que antaño se ofrecían desde la estaciones de trabajo y que últimamente se ofrecen desde los servidores corporativos. Las herramientas que han aparecido gracias al concepto de Web 2.0, la virtualización, conceptos como el SaaS o el Utility Computing y la creciente necesidad de ubicuidad tanto en el plano personal como en el profesional parecen confluir en un mismo punto, y éste es la Nube.
Un claro indicador de la evolución de este concepto es la oferta comercial ya existente. Estos servicios se dividen en varias categorías: aplicaciones, herramientas de colaboración, almacenamiento, servidores y capacidad de proceso, gestión TI, y plataformas.
Ejemplos ilustrativos de esta oferta son Google Docs, un completo paquete ofimático que permite realizar prácticamente las mismas tareas que el Office a coste cero y mejorando la colaboración entre usuarios; Amazon Web Services, un conjunto de servicios que van desde el almacenamiento hasta la capacidad de proceso; o EyeOS, un completo sistema operativo con multitud de aplicaciones que se ejecuta íntegramente desde la red.
Las ventajas que el Cloud Computing ofrece son muchas. La disponibilidad de la información y de las aplicaciones en cualquier lugar y en cualquier momento junto con una capacidad de colaboración jamás experimentada supone un aumento de la productividad difícil de obtener a través de otras tecnologías. Además, este modelo permite una velocidad y una facilidad de despliegue que no es posible con otros escenarios. Esta última ventaja, probablemente la principal, es la que está moviendo a multitud de empresas pequeñas o de reciente creación a optar por los servicios basados en la Nube.
El ahorro en costes de infraestructura es otra gran ventaja, ya que no es necesario invertir en hardware ni en licencias, y por supuesto, tampoco es necesario invertir en infraestructura de alojamiento; esto ya lo hace el proveedor del servicio de una forma mucho más eficiente. A ello se une la gran escalabilidad y flexibilidad del modelo. A medida que van creciendo las necesidades de computo o de almacenamiento, simplemente hay que ir aumentando los servicios del plan contratado, y es el proveedor del servicio el que se encarga de dimensionar su infraestructura de forma adecuada.
Los backups y soluciones de disaster recovery son otra gran ventaja. Como la información y las aplicaciones residen en la red, su replicación en otro lugar, cuando no es algo implícito en la misma arquitectura del sistema, es algo que no tiene ninguna complicación y que puede ofrecerse a unos costes extremadamente bajos.
Finalmente, otra ventaja nada despreciable es la facilidad en la gestión de esta infraestructura de TI, que queda restringida a la gestión de las aplicaciones a través de la red, lo que puede suponer unos ahorros nada despreciables.
Sin embargo, no todo es tan bonito como parece y esta tecnología aún presenta algunos obstáculos que debe sortear. Uno de los principales retos con los que se enfrenta es la confidencialidad y la protección de la información. Ésta es probablemente la principal preocupación de las empresas, ya que en este nuevo modelo se pierde gran parte del control sobre ésta en favor del proveedor, a veces con el que tan solo se tiene un contacto virtual. Existe un gran miedo a que la información pueda filtrarse o a que quede atrapada en el proveedor por problemas técnicos o porque éste ponga barreras altas de salida. Por otro lado, en muchos países existen restricciones legales al almacenamiento de datos por parte de las empresas o gobiernos fuera de sus fronteras. Otros retos hacen referencia a aspectos técnicos a los que deben enfrentarse los proveedores y a aspectos de negocio, como por ejemplo cuál será la unidad de facturación o cuál será el concepto con mayor impacto en la estructura de costes del servicio.
Lo que sí está claro es que el Cloud Computing resolverá muchos problemas y provocará un cambio de mentalidad importante. No obstante, éste no resolverá todos los problemas y el modelo tradicional seguirá funcionando en muchos escenarios, al menos durante mucho tiempo.
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